Lamento profundamente haber inquietado tu vida con mi mirada, aquella que seguía tus pasos cada tarde. Perdóname por favor, por haberte hecho sonreir tantas tardes, por abrazarte... por enamorarme de ti. Perdóname por haber dejado todo por ti, por haberlo dejado tarde y aún así desde que te conocí siempre haberme entregado a ti. Perdóname por haberte dado tanta importancia, hoy me queda claro que fue muy poca... y perdóname más y mucho más por haberte amado tanto. No encuentro manera para corresponder a tu perdón... no te pido que lo dejes, tampoco que me ames, solo pido tu perdón.
¡pero, qué desdicha la mía haberme enamorado de alguien a quien le insultaba tanto y tanto amor!
Hoy... doy por terminado todo.
Si es que mañana (a pesar de lo hecho), sobrevivo, olvídate de mí que será como si estuviese muerta, pero si no... no te costará trabajo olvidar que en vida fui quien INCONDICIONALMENTE SIEMPRE TE AMÓ.
