Podría ser la más tonta de ésta tierra, la más boba, la más ebria, la que tiene psicotrópicos en la sangre... Puedo ser lo peor en tu vida. La persona más incómoda y necia de tu planeta. Puedes creer que después de todo estaré bien, puedes incluso suponer que encontraré el amor de nuevo y que mi mirada se derivará en otro sentido o que mis labios volverán a ensuciar la palabra amor en otros labios.
Puedes imaginar que en algunos días mi vida volverá a la realidad y que todo ésto fue tan sólo un sueño del cual pudiste despertar al fin. Permito que hables de mi como una perfecta extraña que tan sólo buscaba invadir tu privacia y que enfermamente se obsesionó de tu presencia y tu esencia. Puedes hablar bien o mal de mi... Hoy, no importa nada más. Hoy tienes eso y más en tus manos
La verdad es que hay tantas cosas que prefieres no ver con mis ojos. Hay tantas cosas que has decidido no descubrir... Que has decidido ocultar.
¿Felicidad? Hoy en mi negra noche no conozco otras dos más que la de deseartela y la que viví a tu lado. Quisiera hoy y siempre que me quitaras estas vendas que cubren mis ojos y no me permiten ver lo que quieres. Somos como un ciego y un mudo... ¡Hermosa combinación! Quisiera que me gritaras tan fuerte para poderte escuchar... Sin embargo, creo que ésta es mi maldición...
Esperar... Tan sólo eso. Esperar a que llegue el día en que te decidas a hablar, para poder abrir yo los ojos y entender todo.
Que difícil es estar enamorada de una luna lejana, que sabes que cada vez que la mires a los ojos, te va a deslumbrar.
Ojalá no te fueras. Ojalá no me alejaras. Ojalá mañana las cosas sean como siempre. Ojala me permitas construir este mundo de nuevo como antes... Aunque eso signifique no volver a besar tus labios ni sentir tus manos entre mi rostro. Tan sólo, volver a vivir.