Siempre son los mismos pasos que me llevan por las mañanas al desayunador y prepararme una taza de café, con la misma inhercia que coducen mis pensamientos a alguien lejano que no está más aquí... esta vez, rompo una vez más la regla de la excepció... no soy Yo, eres Tú....
Estas son las mismas manos siempre que sujetan fuerte el volante, empuñando el coraje y la rabia de las normas rotas por tus desvarios, por tus complejos, por tu soledad.... por tus caprichos. Las mismas manos que siempre escriben sobre papel... naturaleza muerta que espera renacer en tí algún sentimiento más vivo que lo que hay ahora... que no dejas renacer... que no dejas crecer.
Los mismos labios que aún sangran con tu nombre.... los mismos labios que blasfeman decir que ignoran tu presente porque ignoras nuestro pasado, pero los mismos labios que más de una vez han cantado con alcohol y tabaco tu nombre por la noche... casi ahuyando... casi maldiciéndome... casi queriendo olvidar un beso que nunca jamás existió y no existirá... pues prefieres besar otros labios buscando no se que... infelicidad quizá, porque sabes que la felicidad la encontrarías conmigo.
Y en fin.... por último, también... los mismos ojos... que no se han cansado de celarte, de observarte, de seguirte y cuidar cada uno de tus pasos... pasos que piso a la vez que me dejas atrás siempre que te vas con él y con él y con él y luego con el otro él. Que no los ves, que no notas esta mirada mía que aún no se cansa de morir en los celos ardientes de verte desvivir por todos esos "él", cuando yo solo en realidad estoy ahí.
Y sí... siempre soy Yo... siempre soy Yo quien estará ahí... sin reclamos que hacerte de éste dolor. Y sí, siempre soy Yo, quien está aquí esperando tu llegada o tu salida... tu saludo o tu despido... y a veces... no recibo de ti ni el desprecio de tu mirada, porque solo y tan solo sigues tras de tantos "él".
Una vez dijiste que no querías ser plato de segunda mesa y esa misma noche decidiste ser plato de muchas mesas. Una tarde me dijiste que no querías herirme... y es que no te das cuenta que al herirte Tu, siempre, siempre soy yo quien muere cada vez un poco más... Siempre, siempre soy Yo.
domingo, 28 de agosto de 2011
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